«Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán.»
Isaías 43:2
Hay momentos en la vida que no podemos evitar.
No importa cuánto planifiquemos, algunas dificultades simplemente llegan. Una pérdida, un cambio inesperado, una enfermedad, una crisis económica o una situación que jamás imaginamos puede colocarnos frente a aguas profundas.
Y en esos momentos podemos preguntarnos:
¿Cómo voy a atravesar esto?
La respuesta de Dios es una promesa: no tendrás que hacerlo solo.
Dios no prometió que nunca habría aguas
Una de las cosas más importantes de este versículo es que Dios no dice que nunca pasaremos por las aguas.
Dice:
“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo.”
Eso cambia completamente la perspectiva.
La presencia de Dios no significa que nunca tendremos problemas. Significa que los problemas no tendrán que enfrentarnos solos.
El río siempre encuentra una manera de continuar
Observa el comportamiento de un río.
Cuando encuentra una roca, no se queda detenido para siempre.
La rodea.
Cuando encuentra una pendiente, desciende.
Cuando encuentra un obstáculo, cambia de dirección.
Pero continúa.
Quizá nosotros también necesitamos aprender algo de esa imagen.
No siempre podremos seguir exactamente por el camino que habíamos planeado.
A veces tendremos que cambiar de dirección.
Eso no significa que hayamos fracasado.
Significa que seguimos avanzando.
El camino puede cambiar sin que termine tu propósito
Una puerta que se cierra puede obligarnos a buscar otra.
Un plan que fracasa puede llevarnos hacia una oportunidad diferente.
Una etapa que termina puede abrir espacio para algo nuevo.
No confundas un cambio de camino con el final de tu propósito.
Dios puede trabajar incluso a través de las desviaciones que no habíamos planeado.
No necesitas ser más fuerte que la tormenta
A veces pensamos que para superar una prueba necesitamos ser invencibles.
Pero no es así.
Necesitamos confiar.
Hay momentos en los que nuestra fortaleza será limitada. Nos sentiremos cansados, confundidos o incluso asustados.
Y precisamente allí podemos recordar que nuestra fuerza no depende exclusivamente de nosotros.
Dios puede sostenernos cuando nuestras propias fuerzas no alcanzan.
Reflexión final
Si hoy estás atravesando aguas difíciles, no pienses que Dios te abandonó.
Él prometió estar contigo.
Tal vez todavía no puedas ver la otra orilla.
Tal vez el agua parezca demasiado profunda.
Tal vez tengas que cambiar de dirección.
Pero sigue avanzando.
Un paso.
Una oración.
Un día.
Una decisión a la vez.
Dios puede darte la fuerza necesaria para atravesar aquello que hoy parece imposible.
Una pregunta para reflexionar
¿Qué situación estás atravesando actualmente en la que necesitas recordar que Dios está contigo?
Entrégasela en oración.
No necesitas conocer todo el camino.
Solo necesitas confiar en que no estás caminando solo.
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Cada día compartimos reflexiones basadas en la Palabra de Dios para fortalecer tu fe, renovar tu esperanza y recordarte que, aun cuando las aguas sean profundas, Dios permanece contigo.
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