Hay momentos en los que sentimos que no hemos avanzado lo suficiente.
Miramos a otras personas.
Observamos sus logros.
Vemos dónde están.
Y entonces miramos nuestra propia vida y pensamos:
«Todavía no estoy donde quiero estar.»
Pero quizá estamos mirando la situación desde el lugar equivocado.
Antes de mirar hacia adelante, deberíamos mirar hacia atrás.
No estás donde comenzaste
Piensa en cómo eras hace algunos años.
Recuerda las cosas que antes no sabías hacer.
Las situaciones que antes te parecían imposibles.
Los problemas que pensaste que nunca superarías.
Y observa dónde estás hoy.
Quizá todavía tengas desafíos.
Quizá todavía existan sueños pendientes.
Pero hay algo que nadie puede negar:
Has avanzado.
El camino también cuenta
Cuando una persona sube una montaña, suele concentrarse en la cima.
Cada vez que mira hacia arriba piensa:
«Falta mucho.»
Pero si se detiene y mira hacia abajo, descubre algo diferente.
Puede ver todo el camino que ya recorrió.
Así funciona nuestra vida.
A veces necesitamos detenernos para reconocer nuestro progreso.
Las dificultades también dejaron algo en ti
No todas las experiencias difíciles fueron agradables.
Algunas dejaron heridas.
Otras dejaron preguntas.
Algunas cambiaron completamente nuestros planes.
Pero muchas también nos enseñaron.
Aprendimos a ser más pacientes.
Aprendimos a valorar.
Aprendimos a decir que no.
Aprendimos a pedir ayuda.
Aprendimos a confiar.
Incluso los caminos difíciles pueden dejar crecimiento.
No te compares con la cima de otra persona
Otra razón por la que podemos sentir que no avanzamos es porque estamos comparando nuestro proceso con el de alguien más.
Pero cada persona tiene una montaña diferente.
Cada historia tiene tiempos diferentes.
Cada camino tiene obstáculos distintos.
No necesitas llegar al mismo lugar que otra persona para que tu progreso tenga valor.
Tu camino es tuyo.
Agradece por lo que ya superaste
Hoy puedes hacer algo sencillo.
Mira hacia atrás.
Haz una lista mental de algunas cosas que has superado.
Quizá encuentres más de las que recuerdas.
Y por cada una, agradece.
No porque todo haya sido fácil.
Sino porque Dios te sostuvo mientras atravesabas esas etapas.
Todavía queda camino
Reconocer cuánto has avanzado no significa conformarte.
Significa valorar el proceso mientras continúas creciendo.
Todavía puedes tener sueños.
Todavía puedes aprender.
Todavía puedes comenzar cosas nuevas.
Todavía puedes avanzar hacia lugares que hoy ni siquiera imaginas.
La cima que alcanzaste ayer puede ser el punto de partida para la siguiente etapa.
Reflexión final
Si hoy sientes que no estás avanzando, detente.
Mira hacia atrás.
Recuerda quién eras.
Recuerda lo que has superado.
Recuerda las veces que pensaste que no podrías y finalmente pudiste.
Y después mira hacia adelante nuevamente.
Con gratitud.
Con esperanza.
Con fe.
Porque todavía queda camino.
Una pregunta para reflexionar
¿Qué has superado en los últimos años que hoy puedes reconocer como una evidencia de tu fortaleza?
Agradece por ese proceso.
Y después pregúntate:
¿Cuál será el próximo paso?
No necesitas recorrer toda la montaña hoy.
Solo necesitas continuar caminando.
Gracias por visitar CuentaClub, un espacio de AbundexClub.
Esta semana hablamos de perseverar, esperar, volver a intentarlo y confiar en los procesos.
Hoy cerramos con una invitación:
No olvides mirar hacia atrás y reconocer cuánto has avanzado.
Y mañana continuaremos con una nueva semana de reflexiones para seguir fortaleciendo nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro corazón.
Disfruta la versión narrada en nuestro canal de YouTube.




