Hay momentos en los que, después de sufrir una decepción, sentimos la necesidad de cerrar todo.
Cerrar una puerta.
Cerrar una conversación.
Cerrar una oportunidad.
Cerrar nuestro corazón.
Es una reacción comprensible.
Cuando algo nos ha dolido, queremos protegernos para que no vuelva a ocurrir.
Pero existe una diferencia entre protegernos durante un tiempo y permanecer cerrados para siempre.
Cuando cerramos la puerta al dolor, también podemos cerrar la puerta a la esperanza
Después de una experiencia difícil podemos comenzar a pensar:
“No quiero volver a intentarlo.”
“No quiero volver a confiar.”
“No quiero volver a esperar nada.”
Estas decisiones pueden parecer una forma de protección.
Pero con el tiempo pueden convertirse en una prisión.
Porque la vida continúa.
Y mientras permanecemos encerrados en lo que ocurrió, nuevas posibilidades pueden pasar frente a nosotros sin que las veamos.
No puedes cambiar lo que ocurrió
Hay cosas que no podemos deshacer.
No podemos regresar al pasado y tomar otra decisión.
No podemos obligar a alguien a quedarse.
No podemos recuperar exactamente una oportunidad que terminó.
Pero aunque no podamos cambiar ayer, todavía tenemos una relación con el presente.
Podemos decidir qué haremos hoy.
Podemos decidir qué pensamiento alimentaremos.
Podemos decidir qué pequeña acción realizaremos.
Podemos decidir si permitiremos que la esperanza vuelva a entrar.
No tienes que abrir todo de una vez
Volver a confiar no significa olvidar.
Volver a intentarlo no significa ignorar las lecciones.
Comenzar una nueva etapa no significa correr sin pensar.
A veces el primer paso puede ser muy pequeño.
Como abrir una ventana.
No tienes que abrir todas las puertas.
Solo puedes comenzar permitiendo que entre un poco de luz.
Dios todavía puede traer algo nuevo
Una de las cosas más difíciles después de una pérdida es creer que todavía puede llegar algo bueno.
Estamos tan concentrados en lo que perdimos que dejamos de imaginar lo que todavía podría llegar.
Pero Dios puede sorprendernos.
Puede traer una oportunidad diferente.
Una persona diferente.
Una dirección diferente.
Una nueva fuerza.
No siempre reemplazará exactamente lo que perdimos.
Pero puede ayudarnos a descubrir algo nuevo.
La esperanza también necesita espacio
Si una habitación permanece cerrada durante mucho tiempo, el aire se vuelve pesado.
Nuestra mente también necesita espacio.
Necesita conversaciones.
Necesita descanso.
Necesita oración.
Necesita nuevas experiencias.
Necesita volver a mirar hacia afuera.
La esperanza puede comenzar cuando dejamos de vivir únicamente dentro de lo que ya ocurrió.
Reflexión final
Si hoy sientes que has cerrado demasiadas puertas después de una experiencia difícil, no te obligues a resolverlo todo inmediatamente.
Comienza poco a poco.
Abre una ventana.
Permite que entre un poco de luz.
Habla con alguien.
Ora.
Descansa.
Haz algo diferente.
Da un pequeño paso.
No sabes qué nuevas posibilidades pueden comenzar a aparecer cuando vuelves a abrir espacio para la esperanza.
Una pregunta para reflexionar
¿Qué pequeña ventana de esperanza puedes abrir hoy?
No necesitas cambiar toda tu vida.
Solo necesitas comenzar.
Porque incluso una pequeña apertura puede permitir que la luz vuelva a entrar.
🌿 Gracias por visitar CuentaClub, un espacio de AbundexClub.
Cada día compartimos reflexiones para acompañarte en tus procesos y recordarte que, incluso después de las etapas más difíciles, todavía pueden existir nuevas oportunidades.
🪟 Abre la ventana. Todavía puede entrar la luz.
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