«He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis?»
Isaías 43:19
Hay finales que duelen.
Una relación termina.
Un trabajo se pierde.
Un proyecto fracasa.
Una oportunidad desaparece.
Una etapa de nuestra vida llega a su fin.
Y cuando algo que deseábamos termina, es normal preguntarnos:
¿Y ahora qué hago?
Pero no todos los finales son derrotas.
Algunos finales son transiciones.
Una puerta cerrada puede ser una dirección diferente
Cuando una puerta se cierra, nuestra primera reacción suele ser intentar abrirla nuevamente.
Queremos recuperar lo que perdimos.
Queremos regresar al lugar conocido.
Queremos que las cosas vuelvan a ser como antes.
Pero quizá la pregunta no debería ser:
«¿Cómo puedo recuperar lo que perdí?»
Quizá deberíamos preguntar:
«¿Hacia dónde me está llevando Dios ahora?»
No puedes navegar hacia un nuevo destino desde el mismo puerto
Un barco puede permanecer seguro en el puerto durante mucho tiempo.
Pero ningún barco fue construido para permanecer amarrado.
En algún momento tiene que salir.
Tiene que abandonar la seguridad de la costa y comenzar el viaje.
Nuestra vida también tiene momentos así.
Hay etapas en las que permanecer en lo conocido parece más seguro.
Pero si Dios está llamándonos hacia algo nuevo, necesitamos estar dispuestos a avanzar.
Lo nuevo puede dar miedo
Una de las razones por las que nos cuesta aceptar los nuevos comienzos es que no conocemos el resultado.
Sabemos lo que estamos dejando.
Pero todavía no sabemos lo que encontraremos.
Y esa incertidumbre puede producir miedo.
Sin embargo, la fe no consiste en conocer cada detalle del camino.
Consiste en confiar en quien conoce el camino completo.
Dios puede hacer algo nuevo
Isaías 43:19 contiene una promesa poderosa:
“He aquí que yo hago cosa nueva.”
No dice que debemos entender inmediatamente qué está ocurriendo.
Dice que debemos estar atentos.
Porque Dios puede comenzar a trabajar antes de que nosotros comprendamos lo que está haciendo.
Una pequeña oportunidad.
Una nueva idea.
Una persona que aparece en el momento adecuado.
Una puerta que se abre.
Un camino que nunca habíamos considerado.
A veces lo nuevo comienza de manera muy pequeña.
No tengas miedo de comenzar nuevamente
Comenzar de nuevo no significa que todo lo anterior fue un desperdicio.
Tus experiencias anteriores te acompañan.
Tus aprendizajes permanecen.
Tus errores pueden convertirse en sabiduría.
Tus dificultades pueden haberte preparado.
Nada de lo vivido tiene por qué ser inútil.
Puede formar parte de la preparación para la siguiente etapa.
Reflexión final
Si hoy estás atravesando el final de una etapa, no tengas miedo.
Permite que termine aquello que ya terminó.
Agradece por lo aprendido.
Entrega a Dios aquello que no puedes controlar.
Y mira hacia adelante.
Quizá todavía no puedas ver el nuevo camino.
Pero eso no significa que no exista.
Dios puede estar haciendo algo nuevo.
Una pregunta para reflexionar
¿Qué etapa de tu vida necesitas aceptar que terminó para poder comenzar a caminar hacia algo nuevo?
Entrégala a Dios.
No necesitas conocer todo el destino.
Solo necesitas tener el valor de soltar el puerto y comenzar a navegar.
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Cada día compartimos reflexiones para fortalecer la fe, renovar la esperanza y recordar que algunos finales no son el final de nuestra historia.
A veces son simplemente el comienzo de un nuevo capítulo.
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