No todos los días comienzan de la misma manera.
Hay mañanas en las que despertamos llenos de energía, con ilusión y ganas de enfrentar todo lo que viene.
Pero también existen otros días.
Días en los que levantarnos parece difícil.
Días en los que una preocupación ocupa nuestra mente desde el primer momento.
Días en los que sonreímos delante de los demás mientras llevamos una batalla que nadie conoce.
Y en esos momentos podemos preguntarnos:
“¿Dónde está Dios en todo esto?”
La respuesta es importante:
Dios también está presente en los días difíciles.
Un día difícil no significa que estés solo
Cuando las cosas salen bien, puede ser fácil sentir confianza.
Pero cuando llegan los problemas, nuestra percepción puede cambiar.
El miedo aumenta.
Las dudas aparecen.
Y podemos comenzar a sentir que estamos enfrentando todo completamente solos.
Sin embargo, atravesar una dificultad no significa que Dios se haya alejado.
La tormenta no determina la presencia de Dios.
El problema no determina Su fidelidad.
Y un día difícil no define toda tu historia.
Hay batallas que nadie más conoce
Quizás quienes te rodean no saben todo lo que estás enfrentando.
Tal vez has aprendido a continuar con tus responsabilidades aunque por dentro estés preocupado.
Quizás nadie conoce esa decisión que estás intentando tomar.
O esa situación familiar que te quita el sueño.
O ese temor sobre el futuro que no has contado.
Puede sentirse solitario.
Pero Dios conoce incluso aquello que nunca has podido explicar con palabras.
Él conoce tus pensamientos.
Conoce tus lágrimas.
Conoce tus preguntas.
Y conoce aquello que llevas en silencio.
Dios es refugio en medio de la dificultad
El Salmo 46:1 declara:
“Dios es nuestro amparo y nuestra fuerza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia.”
Observa que no dice que nunca tendremos dificultades.
Habla precisamente de los momentos de angustia.
Eso significa que cuando llegue una temporada difícil, no tienes que enfrentarla únicamente con tus propias fuerzas.
Puedes buscar refugio en Dios.
Puedes orar.
Puedes detenerte.
Puedes reconocer que estás cansado.
Puedes pedir ayuda.
Y puedes permitirte descansar en Él.
No tienes que ser fuerte todo el tiempo
Existe una idea equivocada de que tener fe significa ser fuerte permanentemente.
Pero incluso las personas de gran fe atraviesan momentos de cansancio, tristeza, temor y confusión.
Reconocer que estás cansado no significa que hayas perdido la fe.
Decir “necesito ayuda” no significa que seas débil.
A veces la verdadera fortaleza consiste precisamente en reconocer nuestras limitaciones y permitir que Dios nos sostenga.
No tienes que demostrarle nada a nadie.
Puedes acercarte a Dios tal como estás.
Concéntrate en este día
Cuando estás atravesando una situación difícil, pensar en todo lo que podría suceder puede aumentar la carga.
Por eso, vuelve al presente.
No intentes vivir todas las posibilidades del futuro hoy.
Pregúntate:
¿Qué necesito hacer solamente por hoy?
Quizás necesitas trabajar.
Quizás necesitas descansar.
Quizás necesitas tener una conversación.
Quizás necesitas pedir ayuda.
Quizás necesitas simplemente respirar y pasar este día.
No tienes que solucionar toda tu vida antes de dormir.
Solo necesitas caminar este día.
El siguiente paso puede ser pequeño
Cuando estamos cansados, incluso los pasos pequeños importan.
Levantarte.
Ducharte.
Comer.
Hacer esa llamada.
Terminar una tarea.
Salir a caminar.
Orar.
Dormir.
Pedir ayuda.
No subestimes las pequeñas acciones.
En una temporada difícil, avanzar lentamente sigue siendo avanzar.
La tormenta no dura para siempre
Puede que hoy estés atravesando una tormenta.
Pero una tormenta no es el clima de toda una vida.
Las circunstancias cambian.
Las heridas pueden sanar.
Las respuestas pueden llegar.
Nuevas oportunidades pueden aparecer.
Y aunque no puedas saber exactamente cuándo ocurrirá, puedes decidir no rendirte durante la espera.
Mientras tanto, Dios puede darte la fuerza necesaria para atravesar el día que tienes delante.
Reflexión final
Si hoy estás pasando por un momento difícil, recuerda:
No tienes que poder con todo.
No tienes que tener todas las respuestas.
No tienes que fingir que nada te afecta.
Puedes reconocer tu cansancio.
Puedes llorar.
Puedes pedir ayuda.
Puedes descansar.
Y puedes acudir a Dios.
Él puede ser tu refugio cuando el mundo alrededor parece demasiado pesado.
Hoy no necesitas resolver mañana.
Vive este día.
Da el siguiente paso.
Y confía.
Pregunta para hoy
¿Qué carga estás intentando llevar completamente solo que podrías entregarle a Dios?
Tal vez hoy no necesitas una solución para todo.
Tal vez necesitas simplemente recordar que no estás solo.
🌿 Dios también está contigo en los días difíciles. Y hoy puedes caminar con Él, un día a la vez.
AbundexClub — Inspirando tu vida, un día a la vez.
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