La prueba no será para siempre

Hay momentos en la vida en los que una dificultad parece ocuparlo todo.

No vemos la salida.

No sabemos cuándo terminará.

Y podemos llegar a pensar que nuestra situación actual será nuestra realidad para siempre.

Pero hay algo que debemos recordar:

Una temporada difícil no es toda nuestra historia.

La noche no dura para siempre

Cuando estamos atravesando una prueba, es fácil perder la perspectiva.

Una noche de tormenta puede parecer interminable mientras la estamos viviendo. Sin embargo, aunque no podamos verlo desde nuestra ventana, el amanecer continúa acercándose.

La vida también tiene temporadas.

Hay momentos de alegría y momentos de dificultad.

Momentos de abundancia y momentos de espera.

Momentos en los que sentimos que avanzamos y otros en los que simplemente necesitamos resistir.

Pero las temporadas cambian.

Dios también trabaja durante la tormenta

Muchas veces queremos que Dios elimine inmediatamente aquello que nos está causando dolor.

Y es comprensible.

Pero también existen procesos en los que Dios utiliza la dificultad para desarrollar algo dentro de nosotros.

Paciencia.

Fortaleza.

Compasión.

Sabiduría.

Dependencia de Él.

Quizá hoy no puedas comprender lo que estás viviendo, pero eso no significa que Dios haya dejado de trabajar.

Recuerda lo que ya has superado

Cuando una nueva dificultad aparece, nuestra mente puede hacernos olvidar todo lo que ya hemos atravesado.

Por eso es importante recordar.

Recuerda las veces que pensaste que no podrías y finalmente pudiste.

Recuerda las puertas que se abrieron cuando parecía que no había ninguna oportunidad.

Recuerda las personas que Dios puso en tu camino.

Recuerda las oraciones que recibieron respuesta.

La memoria de la fidelidad de Dios puede convertirse en una fuente de fortaleza para el presente.

Tu capítulo actual no es el libro completo

Quizá este capítulo de tu vida sea difícil.

Pero sigue siendo solamente un capítulo.

Todavía quedan páginas por escribir.

Nuevas personas pueden aparecer.

Nuevas oportunidades pueden llegar.

Nuevas decisiones pueden cambiar tu camino.

Y Dios puede utilizar incluso aquello que hoy parece doloroso para construir algo nuevo en tu futuro.

Respira y sigue adelante

No tienes que resolver toda tu vida hoy.

Si la carga es demasiado grande, concéntrate en el día que tienes delante.

Respira.

Ora.

Haz lo que puedas.

Descansa cuando lo necesites.

Y mañana vuelve a intentarlo.

A veces la fortaleza no consiste en hacer grandes cosas.

A veces consiste simplemente en no rendirse.

Reflexión final

Si hoy estás atravesando una tormenta, recuerda:

La tormenta no es eterna.

No permitas que un momento difícil te convenza de que no existe un futuro diferente.

Dios sigue contigo.

La noche terminará.

El cielo volverá a iluminarse.

Y llegará un momento en el que mirarás hacia atrás y comprenderás que aquella etapa difícil no fue el final.

Fue parte del camino.

Una pregunta para reflexionar

¿Qué situación difícil has superado en el pasado que hoy puede recordarte que también podrás superar lo que estás viviendo?

Tómate unos minutos para recordarla y agradecer a Dios.

A veces necesitamos mirar hacia atrás para recuperar la fuerza que necesitamos para seguir hacia adelante.


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Esta semana hemos hablado de las pruebas, del cansancio, de la espera y de la perseverancia.

Pero hay una verdad que queremos llevar contigo:

No importa cuán difícil sea la temporada; Dios sigue contigo.

Mañana comenzaremos una nueva semana de reflexiones para continuar fortaleciendo nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro corazón.

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