Hay cosas en la vida que queremos ver crecer inmediatamente.
Queremos resultados rápidos.
Queremos respuestas inmediatas.
Queremos ver cambios después de haber hecho un esfuerzo.
Pero la naturaleza nos enseña algo diferente.
Una semilla necesita tiempo.
Primero está debajo de la tierra.
Después aparece un pequeño brote.
Luego desarrolla raíces y hojas.
Finalmente, cuando llega el momento adecuado, aparece la flor.
Nuestra vida también tiene procesos similares.
No todo crecimiento es visible
Cuando una semilla está debajo de la tierra, parece que no está ocurriendo nada.
Pero eso no significa que esté quieta.
Está desarrollando raíces.
Lo mismo puede suceder en nuestra vida.
Quizá estés orando por algo y todavía no veas respuesta.
Quizá estés trabajando en un proyecto y todavía no aparezcan resultados.
Quizá estés intentando cambiar un aspecto de tu vida y sientas que avanzas demasiado lentamente.
No confundas lo que no puedes ver con lo que no está sucediendo.
La perseverancia cuida la semilla
Un jardinero no planta una semilla y la abandona.
La riega.
La protege.
Elimina las malas hierbas.
Observa su crecimiento.
Y espera.
La perseverancia funciona de manera parecida.
No significa hacer exactamente lo mismo sin pensar.
Significa continuar cuidando aquello que tiene valor mientras aprendemos, corregimos y avanzamos.
No desentierres la semilla todos los días
Hay una frase que puede aplicarse perfectamente a nuestra vida:
No desentierres la semilla todos los días para comprobar si está creciendo.
A veces nuestra impaciencia nos lleva a cuestionarlo todo demasiado pronto.
«¿Por qué todavía no funciona?»
«¿Por qué no ha sucedido?»
«¿Cuándo llegará?»
Pero algunos procesos necesitan tiempo.
Dios conoce el momento adecuado.
Sigue haciendo el bien
Gálatas 6:9 nos recuerda:
«No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.»
La promesa no dice que la cosecha llegará inmediatamente.
Dice:
«A su tiempo.»
Ese detalle es importante.
Existe un tiempo para sembrar.
Un tiempo para cuidar.
Un tiempo para esperar.
Y un tiempo para cosechar.
Tu proceso no es una pérdida de tiempo
Quizá hoy solo tengas una pequeña semilla.
Un pequeño proyecto.
Una pequeña esperanza.
Una pequeña decisión.
No la desprecies.
Las cosas grandes muchas veces comienzan de manera pequeña.
Lo importante es cuidar aquello que Dios puso en tus manos y permitir que crezca a su debido tiempo.
Reflexión final
Si hoy estás esperando resultados, no te rindas.
Continúa sembrando.
Continúa orando.
Continúa aprendiendo.
Continúa haciendo el bien.
Y confía.
Quizá todavía no puedas ver la flor, pero eso no significa que la semilla no esté creciendo.
Ten paciencia con tu proceso.
Lo que estás sembrando hoy puede convertirse mañana en una cosecha que todavía no eres capaz de imaginar.
Una pregunta para reflexionar
¿Qué estás sembrando hoy que necesitas aprender a esperar con más paciencia?
Entrégaselo a Dios y continúa cuidándolo.
No necesitas ver la cosecha para saber que vale la pena seguir sembrando.
Gracias por visitar CuentaClub, un espacio de AbundexClub.
Cada día compartimos reflexiones para fortalecer la fe, renovar la esperanza y recordarte que los procesos necesitan tiempo.
Sigue sembrando. Sigue creyendo. Sigue avanzando.
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