Sterling Falls es el barrio más antiguo de Ashford: calles empedradas, un molino centenario y, cada vez más, carteles de «Próximamente» cubriendo lo que antes fueron talleres y tiendas de familia. Emil Kastner, dueño de una tienda de restauración de antigüedades heredada de generaciones, era el último propietario de la cuadra que se negaba a vender. Una madrugada, un incendio consume su negocio y le cuesta la vida.
Lo que empieza como una tragedia se convierte rápidamente en la investigación de un homicidio cuidadosamente planeado. Los detectives Owen Mackey y Josephine Marchetti descubren que, días antes de morir, Kastner había reunido pruebas de la presión que Voss Holdings —la firma detrás del proyecto de remodelación— ejercía sobre los últimos propietarios que resistían. Estaba a punto de entregárselas a un periodista cuando el fuego se lo impidió.
El caso los lleva hasta Preston Ivers, el agente de adquisiciones encargado de cerrar el trato con Kastner antes de una fecha límite, y hasta la sombra más larga y más difícil de tocar de toda la ciudad: Eli Voss, un inversionista tan calculador como cuidadosamente alejado de cualquier cosa que pudiera salpicarlo directamente.
Con un vehículo captado por cámaras de seguridad, una llamada telefónica que nunca debió hacerse y una cicatriz que nadie recordaba ocultar, Mackey y Marchetti tendrán que construir un caso capaz de sostenerse en un tribunal, sabiendo que, en Ashford, el dinero y el poder casi siempre encuentran la forma de tocarse, aunque sea desde la distancia.
Un caso. Una ciudad. Un precio que alguien más terminó pagando.









