Los Guardianes del Mundo Roto – Libro II: Las Puertas de Aethon continúa la épica historia iniciada en La Fractura del Velo, llevando a los cinco Guardianes a una aventura aún más profunda en el mundo mágico de Aethon.
Tres semanas después de sellar la gran fractura del Velo, Zara intenta volver a su vida normal en Velmor. Pero ser una Guardiana significa algo más que salvar el mundo una vez. Significa estar preparado para lo que viene después.
Y algo nuevo está despertando.
Lyra revela la existencia de las tres Puertas de Aethon, lugares antiguos donde está grabada la memoria completa del Velo y la historia de la separación entre los dos mundos. Si alguien logra descubrir todos sus secretos, podría encontrar la forma de destruir el Velo para siempre.
Ese alguien podría ser el Deshacedor.
Para impedirlo, los cinco Guardianes deberán regresar a Aethon y encontrar las tres Puertas antes que su enemigo. El viaje los llevará a lugares nunca explorados:
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El Bosque de los Mil Años, donde el propio bosque recuerda a cada ser que lo ha atravesado.
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Las Montañas del Frío Eterno, donde el Velo es tan delgado que el mundo parece congelarse en el tiempo.
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El Umbral Profundo, el punto donde las dos realidades casi se tocan.
En su viaje descubrirán que el Deshacedor no es simplemente un enemigo… sino el último de los Antiguos, seres atrapados entre dos mundos desde la creación del Velo.
Y entonces los Guardianes deberán tomar una decisión imposible:
¿Destruir a su enemigo… o encontrar una nueva forma de salvarlo?
Para lograrlo tendrán que crear algo que nunca ha existido antes: una tercera opción capaz de cambiar para siempre la relación entre Velmor, Aethon y el propio Velo.
Con más exploración del mundo mágico, nuevas criaturas, secretos antiguos y decisiones que redefinen el destino de los mundos, Las Puertas de Aethon expande la saga con una historia emocionante sobre equilibrio, comprensión y el poder de crear soluciones donde antes solo existían conflictos.
Porque a veces salvar el mundo no significa vencer a un enemigo… sino encontrar una forma de que todos puedan existir.





