Ashford se construyó sobre un puerto, un río y las cicatrices ennegrecidas del primer puente de hierro al oeste de los Apalaches. Es una ciudad que hay que caminar para entender: cruzar el Ironbridge, perderse en la niebla de Dockside al amanecer, ver el sol caer sobre los adoquines de Sterling Falls. Y es en esa ciudad, con esa historia cargada sobre los hombros, donde Bernard Wickley —contador de Sterling Maritime Co.— aparece muerto en el Muelle 7 una mañana de niebla espesa.
Los detectives Owen Mackey y Josephine Marchetti, veterano él, metódica ella, iguales en todo lo que importa, se hacen cargo de un caso que empieza como un accidente portuario y termina destapando irregularidades en los contratos de importación y exportación de la naviera más antigua de la ciudad. Entre ellos y la verdad se interponen un dueño con más preguntas que respuestas, un gerente de operaciones demasiado colaborador, una asesora financiera externa, y un concejal de desarrollo portuario cuyos favores políticos podrían tener más que ver con esta muerte de lo que nadie está dispuesto a admitir.
El Contador de Sterling Maritime es el primer caso de la Serie Ashford: novelas policiacas independientes, un caso por libro, narradas casi enteramente a través del diálogo de un elenco que vuelve una y otra vez a las calles de esta ciudad ficticia. Investigación, juicio, y un hilo de corrupción que apenas empieza a asomar — y que Ashford no ha terminado de contar.









