Puedes estar herido, pero no estás derrotado

«Afligidos en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.»
2 Corintios 4:8-9

Hay días en los que sentimos que ya no podemos más.

Quizás estás atravesando una dificultad económica, una decepción, una pérdida, un problema familiar o simplemente una temporada en la que todo parece acumularse.

Es posible que te sientas cansado.

Pero estar cansado no significa estar derrotado.

Puedes estar pasando por una prueba sin estar abandonado

Pablo no dice que los creyentes nunca enfrentarán dificultades.

Todo lo contrario.

Habla de aflicciones, problemas, persecución y momentos en los que parece que todo está en contra.

Pero hay una diferencia fundamental:

las dificultades no tienen la última palabra.

Podemos estar en problemas sin estar desesperados.

Podemos caer sin quedar destruidos.

Podemos sentir dolor y aun así conservar la esperanza.

Una pequeña luz puede cambiar una habitación

Imagina una habitación completamente oscura.

Enciendes una pequeña vela.

La vela no ilumina toda la casa, pero cambia inmediatamente el espacio que tienes delante.

Eso también puede suceder con la fe.

Tal vez Dios no te muestre hoy todo lo que ocurrirá mañana.

Pero puede darte suficiente luz para atravesar este día.

Y mañana tendrás la luz necesaria para dar el siguiente paso.

No tienes que correr

Cuando atravesamos momentos difíciles, podemos sentir que deberíamos tener fuerzas para resolverlo todo inmediatamente.

Pero quizá hoy no necesitas correr.

Quizá solo necesitas levantarte.

Dar un paso.

Hacer una llamada.

Orar.

Pedir ayuda.

Intentarlo nuevamente.

Descansar y volver a comenzar.

Dios también puede fortalecernos en esos pequeños pasos.

Tu temporada difícil no define tu historia

Una de las mayores mentiras que podemos creer durante una prueba es pensar:

«Esto será así para siempre.»

Pero las temporadas cambian.

La noche da paso al amanecer.

El invierno da paso a la primavera.

La tormenta eventualmente pierde fuerza.

Y una etapa difícil de tu vida no tiene por qué convertirse en el capítulo final.

Dios todavía puede escribir nuevos capítulos.

Reflexión final

Si hoy estás pasando por una situación difícil, recuerda esto:

Puedes estar herido, pero no estás derrotado.

Puedes sentirte débil, pero todavía puedes dar un paso.

Puedes estar confundido, pero todavía puedes confiar.

Y aunque ahora no puedas ver la salida, eso no significa que no exista.

Dios continúa contigo en medio de la prueba.

No abandones el camino.

No renuncies a la esperanza.

Sigue avanzando un día a la vez.

Una pregunta para reflexionar

¿Qué pequeño paso puedes dar hoy, aunque todavía no tengas fuerzas para resolverlo todo?

No necesitas solucionar toda tu vida en un día.

Da el siguiente paso.

Y confía en que Dios puede darte la fuerza necesaria para llegar hasta allí.


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Cada día compartimos reflexiones y enseñanzas que buscan fortalecer tu fe, renovar tu esperanza y recordarte que, aun en los momentos más difíciles, nunca estás solo.

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